lunes, 11 de diciembre de 2006

El gato y su alimentación



El gato es un animal de conducta felina: astuto, cazador, elegante y con un encanto muchas veces poco conocido. La raza o procedencia apenas influyen en su carácter. Siempre será independiente y poseerá un alto grado de curiosidad. Por ello, elegir un gato como mascota no se reduce a decidir la raza, es conveniente reconocer su comportamiento a nivel individual. De esta forma, podremos tener claras nuestras obligaciones y sabremos qué va a suponer el compartir nuestro hogar con él.
Hoy en día figura como uno de los mejores animales de compañía, sobre todo en la ciudad. Cómodos de tener, requieren únicamente el espacio de cualquier hogar. Son animales limpios y se adaptan a su dueño, ya se trate de una persona joven y solitaria, de un anciano que pasa muchas horas en casa, o de niños, siempre que se muestren cariñosos con ellos.
Los felinófilos, o amantes de los gatos, han hecho posible que sea un animal cada vez más querido, y sobre todo que podamos disfrutar del gran número de razas actuales, muchas de ellas de nueva creación.

Su alimentación

Una vez el gato ha sido destetado de su madre al mes y medio de vida, debe mantener una alimentación completa y equilibrada de alta calidad en los meses siguientes. Los gatos, a pesar de los tópicos, no deben ser alimentados con sobras de comida, pues en su dieta faltarían entonces los aminoácidos y las vitaminas.
Es fundamental que pasen por la etapa de mamar. Es un acto instintivo y les produce un cambio en el comportamiento, cuya falta será muy acusada en aquellos que no lo hacen. Éstos son gatos menos juguetones, más caprichosos con la comida y tienden a “mamar” objetos o nuestras manos constantemente. Están descritos, y se ha comprobado en numerosos casos en gatos criados por las personas con biberón, comportamientos de este tipo, e incluso pueden llegar a ser gatos más ariscos en el trato si no se les educa bien después.
Si un gato no pudiera ser amamantado por su madre, debemos obtener leche que sea lo más parecida a la materna, que no es la de vaca, bien en tiendas especializadas, en el veterinario, o, en su defecto, leche en polvo infantil un poquito más concentrada que como se les da a los bebés.
Los gatos tienen muy desarrollado su sistema olfativo, por lo que su comportamiento depende en gran medida de los olores. Se suele decir que son muy sibaritas. Si se habitúan desde pequeños a una alimentación, será difícil variarla en el futuro. En la naturaleza, los gatos, como son felinos y por tanto cazadores, ingieren comida sólida a las cuatro semanas de nacer, pero en su vida casera se puede retrasar hasta las seis semanas.
La consistencia de la comida también es importante. Fundamentalmente, debe ser seca. Se les puede dar comida de lata, más blanda, de vez en cuando o para administrar algún fármaco, pero no es aconsejable remojar el alimento o que lo tomen siempre húmedo. Los nutrólogos elaboran cada día alimentos más específicos para cada edad o estado fisiológico. Existen ya en el mercado variedades de alimento según la edad y también en función del tipo de gato: gatos castrados, hembras gestantes, gatos con dificultad en la defecación, gatos con algún problema dermatológico, gatos con apetito sensible o dificultad digestiva, gatos convalecientes o delgados, gatos muy chatos con dificultad de aprehensión del alimento, etc.

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